Cien kilómetros de línea costera con las combinaciones paisajísticas de mar y tierra más espectaculares del arco atlántico: tres rías, arenales generosos en olas y dunas, lagunas litorales y los acantilados más altos de Europa. Este es un lugar declarado de alto interés geológico y su fama internacional se justificaría por sí sola en la variedad de rocas en las que se afianzan estas auténticas sierras como la de A Capelada, asomadas sobre el océano. En su falda se sitúa uno de los lugares de peregrinación más ancestrales, Santo André de Teixido, donde el dicho popular claramente afirma que «vai de morto quen non foi de vivo» (va de muerto quien no fue de vivo). Realmente es una de las mecas da Galicia mágica con sus ex-votos de miga de pan y su capilla de los ofrecidos.

En este tramo se cuentan además numerosos y humildes faros. Los caminos por tierra que hasta ellos conducen contagian la emoción escénica de ese frente a frente con la inmensidad. En la ría de Ferrol, cabo Prioriño y, un poco más al norte, su hermano cabo Prior son dos de esas pequeñas luces solitarias. Entre ellas se sitúa la playa de Doniños que posee la primera de las lagunas litorales características de esta zona. Supera en profundidad a las de los otros arenales de San Xurxo o Pantín, también con espacios lacustres de agua dulce. Con todo, la mayor es la laguna de A Frouxeira, la única de aguas salobres, situada en la playa de Valdoviño. Se trata de una zona húmeda protegida e importante refugio de aves.